lunes, 12 de abril de 2010

El viaje inesperado (Parte I)

El jueves anterior a la semana en que crucificamos a Cristo, a las 3 p.m. en la oficina recibo una llamada, se trata de mi jefe, me pide como favor ir a San Carlos a dirigir el inventario que se debería estar haciendo hoy... me explica lo sucedido, y yo estoy en todo mi derecho de decir NO, estamos a distiempo, no son mis funciones, tengo un compromiso que no se puede cancelar, sin embargo accedo... el lugar me conquista, regresar a San Carlos eso podría ser bueno, más en mi estado, y es que en aquel momento los asuntos del corazón no estaban exactamente bien, en realidad estaban bastante mal, y no es que ahora esten de maravilla, pues siguen ¨sencibles¨ por decirlo de alguna forma, pero realmente en aquel momento aquel jueves las heridas estaban frescas y sangrantes o talvez solo deba decir ¨más que sencibles¨.
En fin accedí a ir y debo ser sincero pensé más en mi que en el trabajo que debía hacer, el cambio de ambiente debería ser algo bueno, los cambios son eso, cambios. Salgo a las 6 a.m. del día siguiente, de mi casa con rumbo al norte de nuestro bello país, un bellisimo día soleado y perfecto para la práctica de la conducción pacifica y recreativa, gafas oscuras, y buena música en la radio, con reportes del caos en las carreteras que viven en nuestro lindo valle central, ¨pobres diablos¨ aquí la presa consiste en 80 km/h y alguna canción de los rollings que pusieron en ese momento, el viaje me hacía sentir bien hasta llegue a pensar que los recuerdos tristes se quedaron en San José y que me dejarían trabajar tranquilo, era lógico que no sería así, pero creo que conducir me hace bien, es algo que disfruto mucho, claro cuando no es en la capital con embotellamientos colosales. Continuo disfrutando de mi viaje, ojala la vida fuera como un hermoso día soleado, como dice una canción que, por razones diferentes claro, nos encanta a mi hijo y a mi: "La vida es una autopista, y yo quiero manejar toda la noche", aunque supongo, que sin días de lluvia una mañana como esta no sería tan llamativa y tan refrescante, será verdad que para disfrutar algo dulce debemos probar lo amargo?, me concentro en manejar, y pienso en muchas cosas, que me han pasado, que he provocado, algunas buenas, la mayoria de ellas sin duda aún así y sin querer me veo repasando las que no son tan buenas y que permití dejaran una huella en mi vida, una huella y una lección, supongo que se trata del riesgo de estar vivo y vivir, y alguien me dijo una vez que necesitaba vivir más... con lo que he vivivdo!!!!, en fin siempre necesitamos vivir más y más. El clima esta un poco frío ahora y hay neblina en la carretera, debo bajar la velocidad un poco, pero seguir avanzando, ir solo un poco despacio para llegar al destino marcado, asi es la vida también, llena de curvas, tramos soleados y de vistas espectaculares y otros momentos donde hace falta concentrarse en el entorno,ver más allá de la lluvia o la neblina, creí que solo iba al interior del país por trabajo y ya ves el viaje me trajo y me traería cosas que no imagine...

"La vida es una autopista y yo quiero manejar toda la noche..."

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