viernes, 24 de octubre de 2014

La espera


Esperaba en silencio que ella llegara, se sentía solo, había pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron, pensaba en como podría ser ese encuentro, pensaba en cuanto tiempo lo había evitado, y si le costaba reconocerla?, se puso ansioso, que tal si realmente ya no era la misma, y si no era la misma, podría el reconocerla? trato de buscarla sin ningún resultado ya estaba muy nervioso, continuo mirando por los cristales de la ventana, tenían pequeñas gotas producto de las lluvia, no podía distinguir nada, jugo con el lápiz, como quien trata de buscar en otro lado, o al menos distraer la mente, la ansiedad y los nervios se convertían en desesperación, donde estás? era necesario realmente hacerle pasar por este sufrimiento? quizá ella si iba a llegar pero antes le iba a regalar unos minutos de amargura, es probable que lo estuviera mirando a la distancia desde alguna de las mesas de más allá, busco por si acaso, nada, claro se puede aprovechar de su cambio tan radical, el estaba igual, lo estaba, cierto? y si fue el quien cambio? entonces no lo reconocería, pensaría que la ha dejado plantada nuevamente, estaría decepcionada de nuevo, una mirada por el café y pensaría, no ha venido otra vez, Claro las otras veces no había llegado, por temor? lo más probable, pero temor a que? sus encuentros siempre maravillosos, no había que temer, entonces podría ser otra cosa, la rutina lo había consumido todo, ya era muy larga la espera, pensó, si vas a venir llega ya, como si pudiera controlarlo, se rió de si mismo, afuera la lluvia tomaba bríos de tormenta, con rayos incluidos, siempre amo la lluvia pero odio lo que provoca en la gente, los tumultos, el olor a sudor y mojado, la gente que se encoge de hombros como si protegieran un poco más, los paraguas. Con esta lluvia no vas a llegar nunca, pensó, golpeteo con el lápiz sobre la mesa mientras seguía buscando entre las caras de los mojados transeúntes, nada, yo pensé que si llegarías, se que lo merezco, cuantas veces habrás estado justo aquí en esta mesa, cuantas veces habrás esperado por alguien que nunca se intereso, esto es justo. mirando el papel en blanco decidió escribir, ya resignado a no verla nunca más y casi con el corazón roto, una sensación de paz recorrió su cuerpo, como cuando ella estaba con el, levanto la mirada y sabiendo que solo el la miraba se dio por enterado que su inspiración había regresado, sonrío al leer lo que había escrito en el papel, y continuo disfrutando aquel momento que tanto le costo alcanzar...

continuará.... si ella quiere...

domingo, 2 de marzo de 2014

La paradoja del yo...

De pronto te encuentras sentado, sin ideas, tal vez hasta pensando que todo es una farsa, pensando que no tienes nada de talento, que has hecho a todos creer la gran mentira en la que vives. De pronto estas ahí viendo tu realidad y sintiéndote tan pequeño, viviendo un debate filosófico con el más implacable rival, tú mismo. 
Has engañado a todos o eso es al menos lo que crees, puede que todos te hagan pensar que te creen, sabiéndote bien un farsante, ¿quién engaña a quién? Todos nos engañamos constantemente, la verdad deja de ser verdad a partir del momento en que agregas tu propio punto de vista, y a partir de ese momento todo se modifica poco a poco, la verdad se convierte en historia, la historia si es lo suficiente entretenida trascenderá el tiempo y las generaciones, en el proceso pasara por los siete estómagos de la bestia, siendo constantemente alterada convirtiéndola en un producto apto para el común, para la masa, deformando la verdad sin embargo, así pues y en complicidad del tiempo la historia suficientemente amalgamada, masticada y mezclada se convierte el leyenda, todas las leyendas tendrán algún origen en una verdad, pero sin duda tienen poco o nada de verdad, si el producto es algo aceptable perdurara, y con algo de suerte reiniciara el proceso, y en la imaginación del colectivo nacerá un mito, con algún atisbo de realidad, manchado, sin embargo, de fabulas. En medio de todo te encuentras tú, pequeño, con tu cerebro luchando entre la realidad y la ficción, con tu pequeña fábrica personal tratando de realizar un proceso que toma años, y reducirlo a meses, semanas, días. 
Todos creen poder batir el sistema, derrotar a la gran máquina de mentiras, todos creen ser el gran mentiroso, el titan que lograra salir del cubículo, de la pequeña celda a la que han sido confinados, el sistema nos prepara para no pensar. Entre menos piensen más sencillo es manipular la máquina. Todo el sistema lucha silenciosamente en contra tuya, eres capaz te dice, aunque quien sabe, termina la frase, siembra la semilla de la duda, misma que ya ha dado sus frutos, y de la cual siguen naciendo nuevas y mayores dudas, y entonces, el sistema te atrapo, te maneja a su antojo, para que creas que piensas, sin embargo eres solo un pequeño títere, no pienses, mejor compra un auto, no pienses mejor compra un celular, no pienses mejor compra algo que no necesites, no pienses deja que pensemos por ti. Sin embargo sigues luchando contra ti mismo para empezar, el más implacable rival que jamás tendrás, la última semilla de dudas e inseguridades está en tu interior, derrotarte a ti mismo no es fácil, por el contrario es casi imposible, te conoces,  y cuando te percatas es cuando te ves atrapado en tu propia paradoja. Luchar sin descanso primero, detenerte y mirarte a los ojos, esperar y atacar por sorpresa! Nada está dando resultado! Cuanto más pronto descifres la cuestión más pronto estarás fuera del sistema, e inicias la lucha de nuevo, crees estar en la última etapa, tú mismo te detienes y no te puedes derrotar, entonces haces una pausa, te vuelves a mirar a los ojos, te sientas como quien se sienta frente a un espejo, pensando que todo es un farsa, igual que antes, puede que el circulo sea más amplio de lo que creías, y que sin duda ocuparas algo más que fuerza si lo quieres conocer todo, y que muy probablemente no lo llegues a conocer todo, tal vez no hay ningún sistema, tal vez si, nunca lo sabrás realmente, pero vale la pena dejar a un lado la lucha contra ti mismo y convertirte en tu aliado. 
Entender el entorno te da la esperanza, quizás con un poco de suerte alguna de tus historias, tu propia historia, sea simplemente recordada dándote lo que tanto buscaste y descubriste que tiene absolutamente ninguna importancia.