domingo, 2 de marzo de 2014

La paradoja del yo...

De pronto te encuentras sentado, sin ideas, tal vez hasta pensando que todo es una farsa, pensando que no tienes nada de talento, que has hecho a todos creer la gran mentira en la que vives. De pronto estas ahí viendo tu realidad y sintiéndote tan pequeño, viviendo un debate filosófico con el más implacable rival, tú mismo. 
Has engañado a todos o eso es al menos lo que crees, puede que todos te hagan pensar que te creen, sabiéndote bien un farsante, ¿quién engaña a quién? Todos nos engañamos constantemente, la verdad deja de ser verdad a partir del momento en que agregas tu propio punto de vista, y a partir de ese momento todo se modifica poco a poco, la verdad se convierte en historia, la historia si es lo suficiente entretenida trascenderá el tiempo y las generaciones, en el proceso pasara por los siete estómagos de la bestia, siendo constantemente alterada convirtiéndola en un producto apto para el común, para la masa, deformando la verdad sin embargo, así pues y en complicidad del tiempo la historia suficientemente amalgamada, masticada y mezclada se convierte el leyenda, todas las leyendas tendrán algún origen en una verdad, pero sin duda tienen poco o nada de verdad, si el producto es algo aceptable perdurara, y con algo de suerte reiniciara el proceso, y en la imaginación del colectivo nacerá un mito, con algún atisbo de realidad, manchado, sin embargo, de fabulas. En medio de todo te encuentras tú, pequeño, con tu cerebro luchando entre la realidad y la ficción, con tu pequeña fábrica personal tratando de realizar un proceso que toma años, y reducirlo a meses, semanas, días. 
Todos creen poder batir el sistema, derrotar a la gran máquina de mentiras, todos creen ser el gran mentiroso, el titan que lograra salir del cubículo, de la pequeña celda a la que han sido confinados, el sistema nos prepara para no pensar. Entre menos piensen más sencillo es manipular la máquina. Todo el sistema lucha silenciosamente en contra tuya, eres capaz te dice, aunque quien sabe, termina la frase, siembra la semilla de la duda, misma que ya ha dado sus frutos, y de la cual siguen naciendo nuevas y mayores dudas, y entonces, el sistema te atrapo, te maneja a su antojo, para que creas que piensas, sin embargo eres solo un pequeño títere, no pienses, mejor compra un auto, no pienses mejor compra un celular, no pienses mejor compra algo que no necesites, no pienses deja que pensemos por ti. Sin embargo sigues luchando contra ti mismo para empezar, el más implacable rival que jamás tendrás, la última semilla de dudas e inseguridades está en tu interior, derrotarte a ti mismo no es fácil, por el contrario es casi imposible, te conoces,  y cuando te percatas es cuando te ves atrapado en tu propia paradoja. Luchar sin descanso primero, detenerte y mirarte a los ojos, esperar y atacar por sorpresa! Nada está dando resultado! Cuanto más pronto descifres la cuestión más pronto estarás fuera del sistema, e inicias la lucha de nuevo, crees estar en la última etapa, tú mismo te detienes y no te puedes derrotar, entonces haces una pausa, te vuelves a mirar a los ojos, te sientas como quien se sienta frente a un espejo, pensando que todo es un farsa, igual que antes, puede que el circulo sea más amplio de lo que creías, y que sin duda ocuparas algo más que fuerza si lo quieres conocer todo, y que muy probablemente no lo llegues a conocer todo, tal vez no hay ningún sistema, tal vez si, nunca lo sabrás realmente, pero vale la pena dejar a un lado la lucha contra ti mismo y convertirte en tu aliado. 
Entender el entorno te da la esperanza, quizás con un poco de suerte alguna de tus historias, tu propia historia, sea simplemente recordada dándote lo que tanto buscaste y descubriste que tiene absolutamente ninguna importancia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario